martes, 22 de octubre de 2013

¿Cómo se originó?


Un curso de milagros dio comienzo con la súbita decisión de dos personas de colaborar en el logro de un objetivo común. Esas dos personas fueron Helen Schucman y William Thetford, catedráti­cos de psicología médica de la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York. No es realmente importante quiénes fueron esas personas, excepto que lo ocurrido muestra que con Dios todo es posible. A ambos se les podía haber calificado de todo menos de personas espirituales. La relación entre ellos era difícil, a menudo tensa, y a ambos les preocupaba en gran medida su reputación y aceptación tanto a nivel personal como profesional.
Sus vidas, que en su mayor parte estaban regidas por valores mundanos, apenas coincidían con lo que el Curso postula. He aquí como Helen, la persona que recibió el material, se describe a sí misma:
Psicóloga, educadora, intelectualmente conservadora y de ideología atea, estaba trabajando en una institución académica de gran prestigio, cuando de repente ocurrió algo que precipitó una cadena de acontecimientos que yo jamás habría podido predecir. El jefe de mi departamento anunció inesperadamente que estaba cansado de los sentimientos de ira y agresividad que nuestras actitudes reflejaban y concluyó diciendo: "tiene que haber otro camino". Como si hubiera estado esperando esa señal, accedía ayudarle a encontrarlo. Al parecer este curso es ese otro camino.
Aunque su propósito era firme, tuvieron gran dificultad en comenzar su empresa común. Pero le habían ofrecido al Espíritu Santo la "pequeña dosis de buena voluntad" que, como el propio Curso habría de subrayar una y otra vez, es suficiente para permitirle al Espíritu Santo utilizar cualquier situación para Sus propó­sitos e infundirle Su poder.
Continuando con el relato de Helen:
Tres sorprendentes meses precedieron al inicio de la redacción en sí, durante los cuales Bill me sugirió que anotara los sueños de elevado simbolismo que estaba teniendo, así como las extrañas imágenes que me asediaban. Aunque para entonces ya me había acostumbrado un tanto a lo inesperado, aun así me llevé una gran sorpresa cuando me vi escribiendo: "Éste es un curso de milagros". Ése fue mi primer contacto con la Voz. Era una voz que no emitía ningún sonido, pero que me presentaba una especie de dictado rápido interno que yo anotaba en un cuaderno de taquigrafía. La redacción no fue nunca automática. Podía interrumpirla en cualquier momento y después reanudarla. En muchas ocasiones me hizo sentir muy incómoda, pero nunca pensé seriamente en suspenderla. Parecía ser una misión especial que de alguna manera, en algún lugar, yo había acordado llevar a cabo. Terminó convirtiéndose en una verdadera empresa de colaboración entre Bill y yo, y estoy segura de que gran parte de su importancia estriba en ese hecho. Yo anotaba lo que la Voz "decía", y al día siguiente se lo leía a Bill y él lo pasaba a máquina. Supongo que él también tenía una misión especial, pues sin su aliento y apoyo yo nunca hubiese podido llevar a cabo la mía. En total, el proceso duró alrededor de siete años. Primero llegó el Texto, luego el Libro de ejercicios, y finalmente el Manual para el maestro. Al material recibido sólo se le han hecho unos ligeros cambios sin importancia. Al Texto se le añadieron los títulos de los capítulos y los subtítulos, y se omitieron de él algunas de las referencias de carácter personal recibidas al principio. Por lo demás, el material no ha sido alterado en absoluto.
Los nombres de las personas que colaboraron en la transcripción del Curso no se mencionan en la portada de los libros porque el Curso puede, y debe, descansar sobre sus propios méritos. Su objetivo no es sentar las bases para iniciar un culto más. Su único propósito es ofrecer un camino para que algunas personas puedan encontrar su propio Maestro Interno

miércoles, 21 de agosto de 2013

T23.IV/6

                          "Cuando la tentación de atacar se presente para nublar tu mente y volverla asesina, recuerda que puedes ver la batalla desde más arriba. Incluso cuando se presenta en formas que no reconoces, conoces las señales: una punzada de dolor, un ápice de culpabilidad, pero sobre todo, la pérdida de la paz. Conoces esto muy bien. Cuando se presenten, no abandones tu lugar en lo alto, sino elige inmediatamente un milagro en vez del asesinato. Y Dios Mismo, así como todas las luces del Cielo, se inclinarán tiernamente ante ti para apoyarte. Pues habrás elegido permanecer donde Él quiere que estés, y no hay ilusión que pueda atacarla paz de Dios cuando Él está junto a Su Hijo."

miércoles, 3 de julio de 2013

T27.I/4

                       "El poder de un testigo transciende toda creencia debido a la convicción que trae consigo. Se le cree porque apunta más allá de si mismo hacia lo que representa. Tu sufrimiento y tus enfermedades no reflejan otra cosa que la culpabilidad de tu hermano, y son los testigos que le presentas no sea que se olvide del daño que te ocasionó, del que juras jamás escapará. Aceptas esta lamentable y enfermiza imagen siempre que sirva para castigarlo. Los enfermos no sienten compasión por nadie e intentan matar por contagio. La muerte les parece un precio razonable si con ello pueden decir: "Mírame hermano, por tu culpa muero". Pues la enfermedad da testimonio de la culpabilidad de su hermano, y la muerte probaría que sus errores fueron realmente pecados. La enfermedad no es sino una "leve" forma de muerte; una forma de venganza que todavía no es total. No obstante, habla con certeza en nombre de lo que representa. La amarga y desolada imagen que le has presentado a tu hermano, tú la has contemplado con pesar. Y has creído todo lo que dicha imagen le mostró porque daba testimonio de su culpabilidad, la cual tú percibiste y amaste."

sábado, 29 de junio de 2013

De la oscuridad a la luz



¿Qué es el ego?

"Empleo el término ego de una forma diferente a como suelen hacerlo los psicoanalistas. Considero el ego como una imagen falsa, una forma asociada con el cuerpo y con el ser físico. Es un sueño que niega nuestra verdadera identidad como seres espirituales, seres que no tienen forma física.

El ego se resiste a ser definido, pero sus efectos sobre nuestras vidas se pueden contemplar fácilmente. El principal mensaje del ego es el miedo… miedo de que estemos solos en un mundo de escasez y de que tengamos que buscar todo lo que necesitamos, aunque nunca lleguemos a encontrarlo. No sabe qué significa el amor y contempla la paz como su enemiga. El mundo le parece un lugar de separación, de cuerpos y mentes separados. No cree en la plenitud ni en la unicidad. Desearía hacernos creer que nuestro mundo se basa más en el miedo y en el ataque que en el amor. 

Niega la existencia de lo espiritual y afirma que la realidad es lo que percibimos a través de nuestros sentidos físicos. Este libro trata sobre mi propia lucha con el ego y sobre mis intentos de despertar al yo espiritual, un yo que no está limitado por el cuerpo ni por el tiempo ni el espacio.

Mi batalla con Dios se basaba en la insistencia de mi ego de que era más digno de crédito el miedo que Dios; deseaba que siguiera sus dictados en vez de dejar que Dios fuera mi director y mi guía. Desde el miedo trataba de confiar en mis planes, en ocultar mis verdaderos sentimientos tanto a los demás como a
mí mismo.
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Volviendo la vista atrás, me resulta obvio que hasta ese momento había estado viviendo un conflicto sobre con qué guión iba a vivir mi vida, con el guión de Dios o con el de mi ego.
También me resulta patente que había estado involucrado en un combate solitario, pues Dios nunca había tomado parte en el mismo. Me había estado peleando conmigo mismo. Ahora me doy cuenta de que Dios había aguardado pacientemente a que yo abandonara mis falsas creencias y regresara a la casa de
la Fuente de la Vida, que en realidad jamás había abandonado."


J.Jamposlky

domingo, 31 de marzo de 2013

T1.VII/4 Éste es un curso de entrenamiento mental. Todo aprendizaje requiere atención y estudio en algún nivel. Algunas de las secciones posteriores de este curso se basan en tan gran medida en estas primeras secciones, que es necesario un estudio muy detallado de las mismas. También las vas a necesitar a modo de preparación. Sin esta preparación, lo que sigue podría infundirte demasiado temor, imposibilitando así el que pudieses usarlo de manera constructiva. A medida que estudies estas primeras secciones, no obstante, comenzarás a percatarte de algunas de las conexiones que más adelante se ampliarán.

lunes, 25 de marzo de 2013

El curso y la vida de todos los dias


"No hace falta que ‘actuemos’ espiritualmente, sólo hace falta reconocer que nuestra verdadera Identidad es Espíritu, aunque parezca que estamos viviendo otra cosa diferente y que nos vemos los unos a lo otros como cuerpos separados con intereses separados y niveles de ser.  Podemos mantener ese pensamiento en la mente cuando pedimos orientación sobre cómo proceder con nuestras acciones y dejar que en ellas se refleje nuestro nuevo aprendizaje.

La clave está en reconocer que nada en el mundo procede de Dios y que por lo tanto nada en el mundo puede dar o quitar Su paz.  Una vez que reconoces eso, entonces actúas en el mejor interés de todos, como el Espíritu guía.  A veces puede significar que comprarás y que poseerás cosas, otras veces significa que no.

Deja que el Corazón del Amor sea tu guía ya que la conducta es solamente el efecto de la causa, que está en la mente.  Queremos que la causa (mente) impulse nuestras acciones, no el efecto (conducta)."

Preguntas

"El ego exigirá muchas respuestas que este curso no provee. EI curso no reconoce como preguntas aquellas que sólo tienen la apariencia de preguntas, pero que son imposibles de contestar. El ego puede preguntar: "¿Cómo sucedió lo imposible?", ¿A qué le ocurrió lo imposible?", y lo puede preguntar de muchas maneras. Mas no hay una respuesta para ello; sólo una experiencia. Busca sólo ésta y no permitas que la teología te retrase." C-In.4:1-5

Decidir