viernes, 9 de mayo de 2014

Grupos de estudio
Introducción y Práctica de Un Curso de Milagros
Duración dos meses . 8 Encuentros
Zona Norte. Florida

¿Qué es un Curso de Milagros?
Helen Schucman una médica psicóloga de la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad de Columbia de Nueva York escribió a través de un dictado interno: Un Curso de Milagros.
Un Curso de Milagros no es una nueva religión, no impone ninguna regla o dogma. Es una enseñanza espiritual que a través del perdón podemos experimentar la felicidad de elegir con los ojos del amor.
El curso es un libro que consta de tres partes: El texto, las Lecciones y el Manual para el Maestro.
El texto sienta las bases del curso, las lecciones son 365 una para cada día del año y el Manual para el Maestro pro-fundiza los términos y el significado del curso en sí.
Si bien el estudio se basa solo en la lectura del libro y la práctica de los ejercicios, es natural que las personas busquen unirse en grupos para compartir sus experiencias. No hay grados o categorías dentro de la gente que lo practica , cuando el libro se refiere al maestro ,habla del maestro interno, no hay nada que buscar afuera ,nuestra verdadera fortaleza está en lo que somos : perfectos.


«El más santo de todos los lugares de la tierra es aquel donde un viejo odio se ha convertido en un amor presente.»

Contacto: cobyvros@gmail.com
o por mensaje privado https://www.facebook.com/groups/cursomilagros/ (grupo de FB)
o https://www.facebook.com/cursodemilagrosarg (página de FB)

miércoles, 12 de marzo de 2014

Facilitadores

Facilitadores del Curso 

Buenos Aires 

Florida 

Coby Vros.

cobyvros@gmail.com


Tigre 

Valeria Dios

valeriadios@gmail.com

lunes, 10 de marzo de 2014



Jampolsky
“Para los maestros de Dios el daño es algo imposible.  No pueden infligirlo ni sufrirlo.  El daño es el resultado de juzgar.  Es el acto deshonesto que sigue a un pensamiento deshonesto". (Manual Sección 13)

La idea de este artículo es ayudarte a que intercambies el enfoque de temerosa percepción del ego, con el enfoque de amorosa percepción del Espíritu Santo.

Cambiar de percepción: Paso Uno  
Reconocer que no me valoro

Cada uno de nosotros, en este momento, tiene un enfoque específico para ver al mundo y a sí mismo.  Esta manera de ver lo que está a nuestro alrededor puede compararse con “los cristales de las lentes” a través de las cuales miramos.  Algunas lentes conducen a un sentido de tranquilidad interior, auto estima, y paz mental.  Otras lentes conducen a tensiones, baja auto estima, temor constante y falta de confianza.  Después de reconocer que puedes profundizar tus relaciones con otras personas, el primer paso para llevarlo a cabo es adquirir la habilidad para determinar cuáles lentes son “positivas” y cuáles no tienen valor.  Son esquemas que podemos estudiar y modificar.  Podemos considerar que el esquema que tiene valor verdadero es aquel que conduce a la tranquilidad mental.  Por el contrario, el que no tiene valor nos conduce al conflicto. 

Si nuestra percepción es falsa, negativa y basada en el pasado, y luego proyectamos esta mentira hacia el futuro, será imposible confiar.  Aunque la lista de posibles esquemas negativos es infinita, a continuación se detallan las cinco más comunes que he encontrado.  En letra cursiva se indica la experiencia que resulta cuando les damos valor.  Recuerda, los esquemas negativos nos llevan a “darle valor a lo que no lo tiene”, y esto nos conduce a experiencias negativas.

Esquemas negativos y la experiencia resultante

  •  La gente me ataca.  Es un mundo donde cada uno se vale por sí mismo.  Si no me cuido yo, nadie más lo hará.     
    Soy muy sospechoso.  No puedo confiar en el amor.  No dejo que nadie se me acerque.  Me siento solo casi todo el tiempo, pero nunca lo admitiría.
  • Mi auto estima se basa en aparentar ante el mundo que estoy bien.  Es más importante mantener una buena fachada que dejar que alguien se entere de como soy realmente.             
    Me preocupo de la imagen de mi físico.  Tengo tendencia a trabajar sin descanso, y probablemente tenga propensión a la dependencia química.  Mis relaciones son primordialmente superficiales.  Cuando alguien trata de acercarse, generalmente me siento inadecuado.
  • El que muere con más juguetes gana”.  Las posesiones materiales me harán feliz.  Cuanto más tenga, mejor me sentiré.          
    Nunca me siento completamente ‘adecuado’ porque siempre hay algo más que me falta adquirir.  Sólo tengo felicidad momentánea cuando algo es nuevo, y entonces descubro que me falta algo más.  Me comparo con los demás todo el tiempo.
  • Mis logros son los que me definen.  Cuanto más logro, mejor soy.               
    Constantemente persigo objetivos.  Cuando los logro, posiblemente tenga una satisfacción momentánea.  Si no obtengo convalidación externa, no me siento digno de atención.  Mis relaciones generalmente están basadas en que yo soy dominante y controlador.  Si no estoy en control, no me siento muy seguro. 
  • Soy una víctima del mundo.  Siempre me ocurren cosas malas.  La gente trata de aprovecharse de mi.       
    Siento que el mundo está contra mí.  Porque creo que soy una víctima, me siento como una víctima.  Tiendo a ‘echar culpas’ en forma crónica, y pienso que las cosas simplemente “ocurren” en lugar de considerar que yo tengo algún control o alguna responsabilidad sobre mi vida.

Cambiar de percepción - Paso dos
Adoptar una actitud abierta
Si queremos empezar a reconocer lo que tiene valor y lo que no lo tiene, debemos darnos cuenta cómo usamos los esquemas negativos.  No es importante identificar y analizar todos tus esquemas.  Es más importante que empieces a admitir que cuando estés dolorido, “Hay otra manera de ver el mundo.” (L33) “Dios es mi Fuente.  No puedo ver separado de Él.” (L43)

Para la mente cerrada, conflictuada y arrogante esta aseveración no significa nada.  La mente cerrada,  que no confía dice:  Hay una sola manera de ver las cosas, y mi manera es la mejor.

Si queremos confiar y amar más intensamente, debemos estar dispuestos a ser más flexibles en nuestra manera de pensar.  Es nuestra manera de pensar la que determina el grado en que podremos confiar.  Para curar la vergüenza, debemos estar dispuestos para traer situaciones pasadas a nuestra consciencia presente, de cambiar nuestra percepción de ellas, y luego soltarlas por medio del perdón.  Mantener la vergüenza escondida sólo le pone un techo a nuestra capacidad de dar y aceptar amor.

En cualquier momento que sintamos que no podemos ser amados, que no valemos la pena y que no somos completos, ésa será la indicación de que estamos creyendo en una percepción falsa.  Podemos aprovechar para entrar en un proceso que culmine en cambiar nuestras percepciones negativas acerca de quienes somos.  Por ejemplo:

              La situación
Algo “negativo” ocurrió.
                            ¯
              La percepción pasada
He llegado a la conclusión que soy una persona mala, no soy inteligente, etc.
                            ¯
              La percepción cambiada
Las percepciones de otras personas acerca de mí no indican lo que valgo.  Soy una persona valiosa.
                            ¯
              El perdón
Me libero a mí mismo y a los demás de mis pensamientos negativos.  Todos merecemos el amor.

Al cambiar nuestra percepción no sólo lo aplica-
mos a nuestras experiencias pasadas, sino que también nos ayuda a vivir mejor la vida diaria.  Cuando te encuentres en una situación en que te sientas tentado a enojarte, a sentirte culpable, avergonzado o perturbado de alguna manera, declara resueltamente: puedo elegir cambiar mi percepción sobre esto.
“En la quietud todas las cosas reciben respuesta y todo problema queda resuelto serenamente.”  (T646)

              Dos aspectos de la mente
Cuando decimos “hay otra manera de ver esta situación”, comenzamos indirectamente a pedir que una parte de nuestra mente, que había estado dormida, entre en acción.  Podemos elegir una entre los dos aspectos de nuestra mente.  Una es la mente ego; la otra la denominaré la Mente Integra.

La mente ego, o ego, está basada en el temor.  Constantemente busca experiencias pasadas para reforzar la creencia que somos menos que íntegros.  Expresado sencillamente, los diez mandamientos del ego son:

  • El temor es real.
  • La culpa es buena.
  • El pasado es la base de la realidad.
  • El futuro debe ser controlado.
  • Estoy solo, fundamentalmente.
  • Defensa y ataque tienen sentido si quiero estar seguro.
  • Juzgar conduce a cambios.
  • La comparación ayuda.
  • El tener la razón es importante.
  • La culpa me hace sentir mejor.

Nuestra Mente Íntegra está basada en el amor.  La Mente Íntegra reconoce que la vida está interconectada.  Es la fuente de la compasión.  Los diez mandamientos de la Mente Íntegra son:

  • El amor es la fuerza de cómo somos.
  • El perdón es la llave de la felicidad.
  • El momento presente es la base de la realidad.
  • La elección siempre está con nosotros.
  • Soy una parte de toda la vida.
  • Dar compasión siempre resulta en algo positivo.
  • Aceptar conduce al cambio.
  • Ver las cosas que tenemos en común con otros nos trae la unión.
  • Ser feliz es importante.
  • Cada uno es responsable por lo que siente.

Nunca las circunstancias externas son las que determinan lo que es nuestra experiencia interior, no importa lo mucho que creamos que sea cierto.  Lo que experimentemos dependerá de qué aspecto de la Mente valoremos.

Cuando decimos que “hay otra forma de mirar al mundo” estamos hablando de reemplazar la mente ego con la Mente Íntegra.  “Confiar en nosotros mismos” se convierte, más precisamente, en aprender a distinguir entre la mente ego y la Mente Íntegra, y luego elegir prestarle oídos a la Mente Íntegra.

Cambiar la percepción: Paso Tres
Reconocer que la manera que indica el ego no ha funcionado y elegir lo que tiene valor

A menudo éste es uno de los pasos más difíciles para cambiar nuestra percepción y para adoptar un sistema confiado y amoroso de pensamiento.  Es difícil porque esencialmente significa que el procedimiento del ego no nos ha servido.  El ego es como un niño rebelde y comienza a patalear y gritar cuando no se le presta atención.

El procedimiento del ego para determinar la confianza, y el valor de las relaciones es estar constantemente evaluando, comparando, juzgando, criticando, proyectando, condenando, manipulando, avergonzando.  Antes de encontrar la paz deberemos llegar a reconocer por completo que por estos medios nunca obtenemos lo que queremos.  A veces cuando el ego ve que está perdiendo terreno, tratará de convencernos que es bueno mantener una parte de su manera de hacer las cosas.  Proclama:  “En esta situación es mejor recordar el pasado;  acuerdate que saliste lastimado antes.”  O, “No confiaría en esa persona, he escuchado cosas malas acerca de él.”  Este paso para cambiar nuestra percepción requiere que veamos completamente que el procedimiento del ego nunca deriva en tranquilidad para la mente.

Recuerda lo que tiene valor.
Para concluir quiero ofrecer una breve lista de al-
gunas de las creencias “sin valor” que nos llevan a ser desdichados y faltos de amor.  En contrapartida hay una lista de las creencias “valiosas” que nos conducen a que experimentemos tranquilidad de mente.  Te invito a que las leas diariamente, con énfasis particular en aquellas que son valiosas, para recordar quién eres y qué quieres.

Creencias sin valor
  • Cuanto más tengo, tanto más feliz seré.  Más dinero, más reconocimiento, más posesiones materiales;  éstos sobre todo son mis objetivos.
  • El pasado es muy importante para determinar mi propia valía y la de otros.  Un pasado “malo” es una señal segura de una persona “mala”.
  • Mi cuerpo debería ser perfecto para que yo sea feliz.
  • Envejecer es malo.
  • La pérdida es real porque todos estamos separados unos de otros.
  • Lo que tiene valor es lo que me hace ganar, ser mejor que otros o tener poder sobre ellos.
  • Otras personas son las responsables de que yo me sienta una víctima.

Creencias valiosas
  • Tengo todo lo que necesito para estar tranquilo en este momento.  Estoy completo, y estoy lleno de amor abundante.
  • En el momento actual reconozco el valor de cada individuo, incluyéndome a mí mismo.
  • La salud es un estado de la mente.  Mi felicidad depende únicamente de mis pensamientos.
  • Cada uno de nosotros, en verdad, no tiene edad.  Somos todos maestros unos de otros, sin tener en cuenta nuestra edad.
  • Las mentes están unidas.  La materia (cuerpos, posesiones, etc.) puede desaparecer con el tiempo, pero el amor, que es eterno, no es afectado por el pasar del tiempo.
  • Lo que tiene valor es el perdón, o cualquier otro sentimiento que me permita acercarme a otra persona.
  • Soy responsable por mis sentimientos, mis pensamientos, y mis acciones.

Del otro lado del temor está siempre el amor: queda protegido y esperando que lo descubramos.








Jampolsky

“Para los maestros de Dios el daño es algo imposible. No pueden infligirlo ni sufrirlo. El daño es el resultado de juzgar. Es el acto deshonesto que sigue a un pensamiento deshonesto". (Manual Sección 13)



La idea de este artículo es ayudarte a que intercambies el enfoque de temerosa percepción del ego, con el enfoque de amorosa percepción del Espíritu Santo.



Cambiar de percepción: Paso Uno

Reconocer que no me valoro



Cada uno de nosotros, en este momento, tiene un enfoque específico para ver al mundo y a sí mismo. Esta manera de ver lo que está a nuestro alrededor puede compararse con “los cristales de las lentes” a través de las cuales miramos. Algunas lentes conducen a un sentido de tranquilidad interior, auto estima, y paz mental. Otras lentes conducen a tensiones, baja auto estima, temor constante y falta de confianza. Después de reconocer que puedes profundizar tus relaciones con otras personas, el primer paso para llevarlo a cabo es adquirir la habilidad para determinar cuáles lentes son “positivas” y cuáles no tienen valor. Son esquemas que podemos estudiar y modificar. Podemos considerar que el esquema que tiene valor verdadero es aquel que conduce a la tranquilidad mental. Por el contrario, el que no tiene valor nos conduce al conflicto.



Si nuestra percepción es falsa, negativa y basada en el pasado, y luego proyectamos esta mentira hacia el futuro, será imposible confiar. Aunque la lista de posibles esquemas negativos es infinita, a continuación se detallan las cinco más comunes que he encontrado. En letra cursiva se indica la experiencia que resulta cuando les damos valor. Recuerda, los esquemas negativos nos llevan a “darle valor a lo que no lo tiene”, y esto nos conduce a experiencias negativas.



Esquemas negativos y la experiencia resultante


La gente me ataca. Es un mundo donde cada uno se vale por sí mismo. Si no me cuido yo, nadie más lo hará.
Soy muy sospechoso. No puedo confiar en el amor. No dejo que nadie se me acerque. Me siento solo casi todo el tiempo, pero nunca lo admitiría.
Mi auto estima se basa en aparentar ante el mundo que estoy bien. Es más importante mantener una buena fachada que dejar que alguien se entere de como soy realmente.
Me preocupo de la imagen de mi físico. Tengo tendencia a trabajar sin descanso, y probablemente tenga propensión a la dependencia química. Mis relaciones son primordialmente superficiales. Cuando alguien trata de acercarse, generalmente me siento inadecuado.
“El que muere con más juguetes gana”. Las posesiones materiales me harán feliz. Cuanto más tenga, mejor me sentiré.
Nunca me siento completamente ‘adecuado’ porque siempre hay algo más que me falta adquirir. Sólo tengo felicidad momentánea cuando algo es nuevo, y entonces descubro que me falta algo más. Me comparo con los demás todo el tiempo.
Mis logros son los que me definen. Cuanto más logro, mejor soy.
Constantemente persigo objetivos. Cuando los logro, posiblemente tenga una satisfacción momentánea. Si no obtengo convalidación externa, no me siento digno de atención. Mis relaciones generalmente están basadas en que yo soy dominante y controlador. Si no estoy en control, no me siento muy seguro.
Soy una víctima del mundo. Siempre me ocurren cosas malas. La gente trata de aprovecharse de mi.
Siento que el mundo está contra mí. Porque creo que soy una víctima, me siento como una víctima. Tiendo a ‘echar culpas’ en forma crónica, y pienso que las cosas simplemente “ocurren” en lugar de considerar que yo tengo algún control o alguna responsabilidad sobre mi vida.



Cambiar de percepción - Paso dos

Adoptar una actitud abierta

Si queremos empezar a reconocer lo que tiene valor y lo que no lo tiene, debemos darnos cuenta cómo usamos los esquemas negativos. No es importante identificar y analizar todos tus esquemas. Es más importante que empieces a admitir que cuando estés dolorido, “Hay otra manera de ver el mundo.” (L33) “Dios es mi Fuente. No puedo ver separado de Él.” (L43)



Para la mente cerrada, conflictuada y arrogante esta aseveración no significa nada. La mente cerrada, que no confía dice: Hay una sola manera de ver las cosas, y mi manera es la mejor.



Si queremos confiar y amar más intensamente, debemos estar dispuestos a ser más flexibles en nuestra manera de pensar. Es nuestra manera de pensar la que determina el grado en que podremos confiar. Para curar la vergüenza, debemos estar dispuestos para traer situaciones pasadas a nuestra consciencia presente, de cambiar nuestra percepción de ellas, y luego soltarlas por medio del perdón. Mantener la vergüenza escondida sólo le pone un techo a nuestra capacidad de dar y aceptar amor.



En cualquier momento que sintamos que no podemos ser amados, que no valemos la pena y que no somos completos, ésa será la indicación de que estamos creyendo en una percepción falsa. Podemos aprovechar para entrar en un proceso que culmine en cambiar nuestras percepciones negativas acerca de quienes somos. Por ejemplo:



La situación

Algo “negativo” ocurrió.

¯

La percepción pasada

He llegado a la conclusión que soy una persona mala, no soy inteligente, etc.

¯

La percepción cambiada

Las percepciones de otras personas acerca de mí no indican lo que valgo. Soy una persona valiosa.

¯

El perdón

Me libero a mí mismo y a los demás de mis pensamientos negativos. Todos merecemos el amor.



Al cambiar nuestra percepción no sólo lo aplica-

mos a nuestras experiencias pasadas, sino que también nos ayuda a vivir mejor la vida diaria. Cuando te encuentres en una situación en que te sientas tentado a enojarte, a sentirte culpable, avergonzado o perturbado de alguna manera, declara resueltamente: puedo elegir cambiar mi percepción sobre esto.

“En la quietud todas las cosas reciben respuesta y todo problema queda resuelto serenamente.” (T646)



Dos aspectos de la mente

Cuando decimos “hay otra manera de ver esta situación”, comenzamos indirectamente a pedir que una parte de nuestra mente, que había estado dormida, entre en acción. Podemos elegir una entre los dos aspectos de nuestra mente. Una es la mente ego; la otra la denominaré la Mente Integra.



La mente ego, o ego, está basada en el temor. Constantemente busca experiencias pasadas para reforzar la creencia que somos menos que íntegros. Expresado sencillamente, los diez mandamientos del ego son:


El temor es real.
La culpa es buena.
El pasado es la base de la realidad.
El futuro debe ser controlado.
Estoy solo, fundamentalmente.
Defensa y ataque tienen sentido si quiero estar seguro.
Juzgar conduce a cambios.
La comparación ayuda.
El tener la razón es importante.
La culpa me hace sentir mejor.



Nuestra Mente Íntegra está basada en el amor. La Mente Íntegra reconoce que la vida está interconectada. Es la fuente de la compasión. Los diez mandamientos de la Mente Íntegra son:


El amor es la fuerza de cómo somos.
El perdón es la llave de la felicidad.
El momento presente es la base de la realidad.
La elección siempre está con nosotros.
Soy una parte de toda la vida.
Dar compasión siempre resulta en algo positivo.
Aceptar conduce al cambio.
Ver las cosas que tenemos en común con otros nos trae la unión.
Ser feliz es importante.
Cada uno es responsable por lo que siente.



Nunca las circunstancias externas son las que determinan lo que es nuestra experiencia interior, no importa lo mucho que creamos que sea cierto. Lo que experimentemos dependerá de qué aspecto de la Mente valoremos.



Cuando decimos que “hay otra forma de mirar al mundo” estamos hablando de reemplazar la mente ego con la Mente Íntegra. “Confiar en nosotros mismos” se convierte, más precisamente, en aprender a distinguir entre la mente ego y la Mente Íntegra, y luego elegir prestarle oídos a la Mente Íntegra.



Cambiar la percepción: Paso Tres

Reconocer que la manera que indica el ego no ha funcionado y elegir lo que tiene valor



A menudo éste es uno de los pasos más difíciles para cambiar nuestra percepción y para adoptar un sistema confiado y amoroso de pensamiento. Es difícil porque esencialmente significa que el procedimiento del ego no nos ha servido. El ego es como un niño rebelde y comienza a patalear y gritar cuando no se le presta atención.



El procedimiento del ego para determinar la confianza, y el valor de las relaciones es estar constantemente evaluando, comparando, juzgando, criticando, proyectando, condenando, manipulando, avergonzando. Antes de encontrar la paz deberemos llegar a reconocer por completo que por estos medios nunca obtenemos lo que queremos. A veces cuando el ego ve que está perdiendo terreno, tratará de convencernos que es bueno mantener una parte de su manera de hacer las cosas. Proclama: “En esta situación es mejor recordar el pasado; acuerdate que saliste lastimado antes.” O, “No confiaría en esa persona, he escuchado cosas malas acerca de él.” Este paso para cambiar nuestra percepción requiere que veamos completamente que el procedimiento del ego nunca deriva en tranquilidad para la mente.



Recuerda lo que tiene valor.

Para concluir quiero ofrecer una breve lista de al-

gunas de las creencias “sin valor” que nos llevan a ser desdichados y faltos de amor. En contrapartida hay una lista de las creencias “valiosas” que nos conducen a que experimentemos tranquilidad de mente. Te invito a que las leas diariamente, con énfasis particular en aquellas que son valiosas, para recordar quién eres y qué quieres.



Creencias sin valor
Cuanto más tengo, tanto más feliz seré. Más dinero, más reconocimiento, más posesiones materiales; éstos sobre todo son mis objetivos.
El pasado es muy importante para determinar mi propia valía y la de otros. Un pasado “malo” es una señal segura de una persona “mala”.
Mi cuerpo debería ser perfecto para que yo sea feliz.
Envejecer es malo.
La pérdida es real porque todos estamos separados unos de otros.
Lo que tiene valor es lo que me hace ganar, ser mejor que otros o tener poder sobre ellos.
Otras personas son las responsables de que yo me sienta una víctima.



Creencias valiosas
Tengo todo lo que necesito para estar tranquilo en este momento. Estoy completo, y estoy lleno de amor abundante.
En el momento actual reconozco el valor de cada individuo, incluyéndome a mí mismo.
La salud es un estado de la mente. Mi felicidad depende únicamente de mis pensamientos.
Cada uno de nosotros, en verdad, no tiene edad. Somos todos maestros unos de otros, sin tener en cuenta nuestra edad.
Las mentes están unidas. La materia (cuerpos, posesiones, etc.) puede desaparecer con el tiempo, pero el amor, que es eterno, no es afectado por el pasar del tiempo.
Lo que tiene valor es el perdón, o cualquier otro sentimiento que me permita acercarme a otra persona.
Soy responsable por mis sentimientos, mis pensamientos, y mis acciones.



Del otro lado del temor está siempre el amor: queda protegido y esperando que lo descubramos.





Cuento de Amor

Cuento hindú Sobre el Amor Un maestro hindú y sus discípulos viajaron hasta el río Ganges para bañarse. A la ribera del río, una familia discutía a los gritos. - ¿Por qué es que las personas se gritan cuando se enojan? - preguntó el maestro. Los discípulos reflexionaron durante unos momentos hasta que uno de ellos se animo a decir: - Gritamos porque perdemos la calma. - Pero, ¿por qué gritarle a la persona que está justo a tu lado? Bien puedes decirle todo lo que le quieras de una manera más suave - respondió el maestro. Algunos discípulos esbozaron otras respuestas, pero ninguna de adecuada solución. Finalmente, el maestro explicó: - Cuando dos personas se enojan, sus corazones se alejan. Para poder seguir escuchándose, deben gritar a fin de cubrir esa distancia. Cuánto más enojados están, más fuerte deben gritar para salvar la lejanía que los envuelve. El maestro siguió diciendo: - ¿Qué ocurre cuando dos personas se aman? No se gritan, sino que hablan suavemente ya que sus corazones están muy cerca el uno del otro. La distancia que los separa es diminuta, casi invisible.... Cuando dos personas se aman profundamente, sin reservas, plenos en aceptación, ¿qué sucede? No hablan, murmuran y su amor los acerca mucho más. Llega un momento en que se miran y sin palabras, se entienden... Así de cerca están las personas cuando se aman. Finalmente, miró con firmeza a todos y cada uno de sus discípulos para decir: - Cuando discutan con vuestros seres queridos, no permitan que sus corazones se distancien. No pronuncien palabras que los alejen...De no hacer esto, llegará el día en que la distancia será tan grande que no podrán encontrar el camino de regreso al amor.

martes, 22 de octubre de 2013

¿Cómo se originó?


Un curso de milagros dio comienzo con la súbita decisión de dos personas de colaborar en el logro de un objetivo común. Esas dos personas fueron Helen Schucman y William Thetford, catedráti­cos de psicología médica de la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York. No es realmente importante quiénes fueron esas personas, excepto que lo ocurrido muestra que con Dios todo es posible. A ambos se les podía haber calificado de todo menos de personas espirituales. La relación entre ellos era difícil, a menudo tensa, y a ambos les preocupaba en gran medida su reputación y aceptación tanto a nivel personal como profesional.
Sus vidas, que en su mayor parte estaban regidas por valores mundanos, apenas coincidían con lo que el Curso postula. He aquí como Helen, la persona que recibió el material, se describe a sí misma:
Psicóloga, educadora, intelectualmente conservadora y de ideología atea, estaba trabajando en una institución académica de gran prestigio, cuando de repente ocurrió algo que precipitó una cadena de acontecimientos que yo jamás habría podido predecir. El jefe de mi departamento anunció inesperadamente que estaba cansado de los sentimientos de ira y agresividad que nuestras actitudes reflejaban y concluyó diciendo: "tiene que haber otro camino". Como si hubiera estado esperando esa señal, accedía ayudarle a encontrarlo. Al parecer este curso es ese otro camino.
Aunque su propósito era firme, tuvieron gran dificultad en comenzar su empresa común. Pero le habían ofrecido al Espíritu Santo la "pequeña dosis de buena voluntad" que, como el propio Curso habría de subrayar una y otra vez, es suficiente para permitirle al Espíritu Santo utilizar cualquier situación para Sus propó­sitos e infundirle Su poder.
Continuando con el relato de Helen:
Tres sorprendentes meses precedieron al inicio de la redacción en sí, durante los cuales Bill me sugirió que anotara los sueños de elevado simbolismo que estaba teniendo, así como las extrañas imágenes que me asediaban. Aunque para entonces ya me había acostumbrado un tanto a lo inesperado, aun así me llevé una gran sorpresa cuando me vi escribiendo: "Éste es un curso de milagros". Ése fue mi primer contacto con la Voz. Era una voz que no emitía ningún sonido, pero que me presentaba una especie de dictado rápido interno que yo anotaba en un cuaderno de taquigrafía. La redacción no fue nunca automática. Podía interrumpirla en cualquier momento y después reanudarla. En muchas ocasiones me hizo sentir muy incómoda, pero nunca pensé seriamente en suspenderla. Parecía ser una misión especial que de alguna manera, en algún lugar, yo había acordado llevar a cabo. Terminó convirtiéndose en una verdadera empresa de colaboración entre Bill y yo, y estoy segura de que gran parte de su importancia estriba en ese hecho. Yo anotaba lo que la Voz "decía", y al día siguiente se lo leía a Bill y él lo pasaba a máquina. Supongo que él también tenía una misión especial, pues sin su aliento y apoyo yo nunca hubiese podido llevar a cabo la mía. En total, el proceso duró alrededor de siete años. Primero llegó el Texto, luego el Libro de ejercicios, y finalmente el Manual para el maestro. Al material recibido sólo se le han hecho unos ligeros cambios sin importancia. Al Texto se le añadieron los títulos de los capítulos y los subtítulos, y se omitieron de él algunas de las referencias de carácter personal recibidas al principio. Por lo demás, el material no ha sido alterado en absoluto.
Los nombres de las personas que colaboraron en la transcripción del Curso no se mencionan en la portada de los libros porque el Curso puede, y debe, descansar sobre sus propios méritos. Su objetivo no es sentar las bases para iniciar un culto más. Su único propósito es ofrecer un camino para que algunas personas puedan encontrar su propio Maestro Interno

miércoles, 21 de agosto de 2013

T23.IV/6

                          "Cuando la tentación de atacar se presente para nublar tu mente y volverla asesina, recuerda que puedes ver la batalla desde más arriba. Incluso cuando se presenta en formas que no reconoces, conoces las señales: una punzada de dolor, un ápice de culpabilidad, pero sobre todo, la pérdida de la paz. Conoces esto muy bien. Cuando se presenten, no abandones tu lugar en lo alto, sino elige inmediatamente un milagro en vez del asesinato. Y Dios Mismo, así como todas las luces del Cielo, se inclinarán tiernamente ante ti para apoyarte. Pues habrás elegido permanecer donde Él quiere que estés, y no hay ilusión que pueda atacarla paz de Dios cuando Él está junto a Su Hijo."

Decidir